Entre los varios proyectos de vacuna contra la COVID-19 en desarrollo, tres de los más avanzados son los de la Universidad de Oxford/AstraZeneca, Pfizer/BioNTech y Moderna. Aunque los tres fármacos han mostrado resultados alentadores en las fases 2 y 3 de ensayos, hay algunas diferencias entre la tecnología utilizada y la eficacia que demuestran en estudios intermedios. Las posibles vacunas también se distinguen en factores como precio final y su temperatura de conservación. Ninguna de las vacunas hasta ahora ha sido aprobada para uso comercial.
Las vacunas de Pfizer/BioNTech y Moderna usan tecnología de ARN mensajero, también conocido como ARNm o mRNA
La vacuna de Pzifer se basa en una nueva tecnología genética distinta a la de cualquier otra vacuna. Esta novedosa técnica inocula fragmentos de ARN que contienen instrucciones genéticas.
En los dos casos el ARN mensajero está encapsulado en nanopartículas de lípidos con el objetivo de hacerlo llegar al interior de las células del cuerpo humano para que éstas sinteticen la proteína S y la reconozcan, generándose así una respuesta inmune. Fuente
La vacuna de AZ/Oxford se basa en una tecnología convencional, ya probada con éxito anteriormente con otras vacunas. En cambio, las vacunas de Pfizer y Moderna son completamente nuevas. Hasta ahora no se habían desarrollado vacunas de "ARN mensajero".
La vacuna de Oxford (ChAdOx1 nCoV-19) está hecha de una versión debilitada de un virus del resfriado común (adenovirus). Este tipo de vacunas se han investigado durante décadas. Tienen el beneficio de que son: . estables . fáciles de fabricar . transportar . almacenar.
Al ser una vacuna de tipo "tradicional" se puede distribuir con mayor facilidad utilizando instalaciones médicas ya existentes. Esto es importante porque permitirá su rápida implementación una vez que se apruebe.
AZ/Oxford hasta ahora son los únicos que han publicado en una revista científica con revisión de pares (The Lancet) que su vacuna candidata produce un respuesta inmune en adultos mayores. Paper:
Una de las principales prioridades de los investigadores es comprender por qué la vacuna parece haber funcionado mucho mejor con una primera dosis más baja. Ningún participante que recibió la vacuna fue hospitalizado o desarrolló COVID grave.
AstraZeneca dijo que fue un error lo que hizo que el equipo se diera cuenta sobre cómo podían aumentar la tasa de éxito de su vacuna hasta un 90% desde alrededor del 60%: administrando media dosis, seguida de una dosis completa un mes después.
